Mostrando entradas con la etiqueta Miradas urbanas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miradas urbanas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Naciones Unidas

Ayer tuve mi amada clase de Tango.  Mientras esperábamos que terminara una clase para empezar la nuestra, me di cuenta que estábamos en el living de la casa de los profesores, charlando y tomando mate, la profesora con sus dos hijitos dando vueltas, un nene de 8 y una beba de 9 meses, dos argentinos (un compañero y yo), un griego, una americana, una francesa y una japonesa; me pareció locamente maravilloso.

jueves, 26 de agosto de 2010

¿Sabrá?

El lunes empecé las clases y resulta ser que curso con 2 compañeros de trabajo de una amiga mía. Un chico y una chica. Tanto el lunes como ayer hicimos unos 15 minutos de sociales mientras esperábamos a que llegara el profesor, por lo cual no puedo decir que los conozca mucho a ninguno de los dos. 
Ayer mientras charlaba con esta chica me enteré que tiene 24 años, le falta una sola materia para recibirse, trabaja, tiene su auto, es linda, de esas lindas naturales que pueden llegar a las 9 de la noche con el pelo perfectamente lacio, sin planchita y sin el rimmel corrido, y como si fuera poco, a las 11 de la noche, cuando terminó la clase, estaba el novio esperándola en la puerta del aula, con cara de estar agotado y cagado de frío, pero de todos modos estaba ahí, firme como rulo de estatua, esperándola.
La verdad que no es que haya sentido envida, juro que no, pero me preguntaba si esta chica será conciente de todo lo que tiene.

miércoles, 21 de julio de 2010

Comunicado

Quiero decirles algo a todos los que ayer, Día del amigo, andaban paseando por Av. La Plata y Rivadavia a las 21hs., de la mano con sus novias o novios, y que de vez en cuando frenaban su marcha para darse un beso, luego abrazarse y seguir caminado acaramelados, resguardándose del frío:






Son una manga de herejes.

jueves, 24 de junio de 2010

Novedades

Ayer fui a la farmacia.
800 personas adelante mío.
Miro las góndolas para entretenerme mientras espero.
Entre dos cabezas veo algo que me llama la atención.
Pienso: “que no diga retardante”, “que no diga retardante”, “que no diga retardante”



Sí, decía retardante.









Estamos salvadas, chicas!!!!!!!!!!!!
Gracias señores de Prime!!!!!!

martes, 22 de junio de 2010

La ventanita de la oficina

Al medio día, todos los días en el trabajo después de almorzar, me fumo un pucho al lado de una ventana que da a la calle. Siempre miro por esa ventana y veo cosas raras. Mirar a la gente es raro a veces.

Hoy vi a los trapitos que paran en esta cuadra. Son trapitos buena onda porque no te rompen el auto si no le das plata y no se enojan si les das una moneda en vez de un billete. En realidad yo creo que su negocio es otro, para mi que venden merca o algo de eso y la pantalla es lavar los autos (?). Sí, son trapitos laburadores, porque si les pagas le afanan agua a alguna vieja que tenga una canilla que dé a la calle y te lavan el coche.

Son dos, uno es “El Capo” de la cuadra porque es el más instruido, a la mañana siempre está leyendo el Olé y el otro es su “Empleado”. La cosa es que hoy mientras me fumaba tranquilamente mi cigarrillo y miraba por la ventana, los vi que estaban hablando. El Capo comía algo parado en frente del Empleado que mientras escuchaba atentamente los legados del otro, apoyado sobre el capot de un auto estacionado, estiró el elástico de su pantalón de jogging negro desteñido, introdujo sus DOS manos y se quedó un rato así, no sabría decir si rascándose o acomodándose sus partes o haciéndose una pajota.

No voy a mirar nunca más por esa ventana.

lunes, 31 de mayo de 2010

De princesas y príncipes que se convierten en sapos por un gato


Sábado a la noche, lluvia, cumpleaños de un compañero de Salsa que apenas conozco, mucha gente que apenas conozco, casa de alguien que no conocía en la loma del orto a la vuelta. Se arma el baile.

Él, la versión masculina de una rubia hueca que baila Salsa como los dioses. Canchero, creído porque sabe que es lindo y se mueve bien.

Ella de unos apenas 20 añitos, preciosa, dulce e inocente. Quiere pertenecer al grupo de los gatos salseros, pero no es su lugar, se le nota.

Bailan juntos. Él la provoca, la agarra, la toca más de lo necesario. En su baile se traducía que se la estaba garchando; no le hacía el amor, se la garchaba. Ella estaba feliz, lo seguía, sonreía. En su baile se traducía que le decía “te amo”; no “me gustás” o “te quiero”, le decía “te amo”.

Al rato llega un gato a la fiesta. Él se olvidó de Ella y se fue a hacerse el lindo con el gato. Ella se fue a llorar al baño, cuando salió la esperaban las amigas quienes estuvieron un largo rato consolándola en un rincón mientras Él ahora arrinconaba al gato contra una pared.







Yo los miraba desde la otra punta y por primera vez en mi vida, me alegré de haber crecido, me alegré por saber que ya no voy a volver a ser como Ella, que es una etapa superada.

viernes, 21 de mayo de 2010

Mujeres que brillan.

Susana es una señora que por diversos motivos, de vez en cuando por cuestiones laborales, viene a mi trabajo. Es una mujer de 60 y pico de años, profesional y de joven debe haber sido un minón de aquellos, porque ahora, a sus 60 y pico, con sus arrugas, sin cirugías ni botox, es una mujer hermosa.

Nunca tuve mucho trato con ella más que un cordialísimo “hola y chau” pero sé bastante de su vida por lo chusma que es mi jefa. Es una mujer extremadamente agradable y simple, que tiene con qué creérsela de acá a la China porque es una profesional de la ostia y es preciosa, pero es sumamente humilde y tímida así que eso de creérsela no le saldría ni aunque hiciera el esfuerzo. Es también una mina muy sacrificada, pero jamás se va a quejar por nada y nunca, pero nunca la vi sin una sonrisa.

Hace unos meses que vino por última vez y cuando se fue le comenté a mi jefa justamente lo bien que la había visto. Estaba más flaca que lo habitual, lo cual no era muy bueno porque ya es súper chiquitita, pero se había cambiado el look, había cambiado de corte de pelo y de color, estaba toda maquilladita y tenía la sonrisa más marcada que lo habitual, se la veía radiante, hasta más joven. Obviamente, como buenas chusmonas que somos con mi jefa, lo atribuimos a que Susana seguía con su nuevo novio, afortunadamente.

Hoy Susana volvió a la ofician, me la cruce un segundo y la volví a ver preciosa. Me saludó afectuosamente, como siempre, con una sonrisa enorme y un rápido abrazo, y se fue corriendo porque estaba apurada. Cada vez que la veo me pasa lo mismo con esta mujer, me genera mucho cariño, aunque apenas la conozca y me alegra sinceramente verla tan bien.

En cuanto Susana se fue vino me jefa enseguida a contarme: La última vez que yo la había visto tan plena y radiante, venía de darse una sesión de quimio; su nuevo look que le quedaba tan lindo, era una peluca a la que no le habían pegado con su color natural, porque por la quimio y los rayos había perdido todo el pelo, y ahora que se iba corriendo, estaba apurada porque se iba a dar su ultima sesión de rayos.

Me quedé helada, no lo podía creer, pero convencida más que nunca de que la vida es una cuestión de actitud, que aunque cueste y duela horrores, hay que pelearla, siempre! Y que hay casos, como en el de Susana, en que una gran sonrisa y la fuerza necesaria, le pueden ganar hasta a un cáncer y aunque no sea así, aunque no está probado científicamente, por lo menos hay que intentarlo.

jueves, 18 de marzo de 2010

Digan Whisky


Miércoles 17 de Marzo de 2010
Polaroid 1: 18:00 - Guardia Vieja cruzando Medrano, semáforo de Acuña de Figueroa o la que le sigue, se pone en rojo. Por la derecha a un señor con una hermosa 4x4 plateada se le ocurre la brillante idea de pasarse para la izquierda, y como es re pijudo porque tiene una hermosa 4x4 plateada a la que las ruedas le llegan a la mitad de la puerta de los autos normales, se pasa. Ni siquiera mira si hay alguien a su lado, él quiere pasarse a la izquierda y se pasa. En el interín encierra al señor del Astra gris y le toca el espejito. El Señor de la hermosa 4x4 plateada queda encerrado entre un auto que está detenido delante de él por el semáforo y el señor del Astra gris atras. Del Astra gris se baja un señor de unos cincuenta y pico de años, con un prolijo traje con corbata incluida, se acerca a la ventanilla de la hermosa 4x4 plateada y entre puteadas le empieza a pegar piñas y patadas al enorme vehículo. Por suerte estaba medio fresquito y el señor pijudo de la hermosa 4x4 gris tenía la ventanilla cerrada, sino apuesto plata a que las piñas se las comía él.



Polaroid 2: 19:00 Uriburu a 50 metros de Av. Córdoba, entrada lateral de la Facultad de Ciencias Económicas, llueve a cántaros. Al lado de la parada de colectivos una señora muerta tirada en el piso, tapada con una bolsa de plástico verde que apenas le tapa desde la cabeza a la cintura. Hay armado un triangulo con una cinta de esas que ponen los policías para no dejar pasar que iba desde una reja de una ventana, a un árbol y vuelta a la ventana. Un patrullero mal estacionado interrumpiendo el tráfico, el policía charlando con el del kiosco, la gente que pasa y mira a la muerta, los de la parada de colectivo siguen esperando debajo de la lluvia con un cadáver al lado. 6 horitas tardaron nada más en llevarse a la pobre muerta.









Mi humilde conclusión antes estas dos imágenes: como sociedad nos fuimos al recontra re carajo.




domingo, 7 de marzo de 2010

Mejor mal acompañada que sola

Violeta tiene 37 años y está sola. Después de haber tenido unos cuantos novios que no terminaron de llenar sus expectativas sigue en busca de su príncipe azul. Se muestra ante el mundo como una mujer fuerte, independiente, autosuficiente pero en realidad está triste, se siente muy sola. Necesita que la quieran, que la abracen, que la acaricien, que la llamen por teléfono, necesita recibir mensajitos de texto a la madrugada y escuchar un “te extrañé”

Franco tiene 35 años, es gay, hace relativamente poco que empezó a aceptar su homosexualidad, todavía dice que algunas minas lo calientan, pero se acuesta con hombres. También está solo, tiene algún que otro amigo con quien desarreglar su cama, pero no una pareja estable. Es un hombre divertido, inteligente y solitario.

Violeta y Franco son íntimos amigos desde hace muchos años, son confidentes, compañeros, inseparables.

Violeta se va de vacaciones a la playa, no tiene amigas que la quieran acompañar así que Franco se va a pasar el fin de semana con ella pero el lunes vuelve porque tiene que trabajar. Van juntos al agua, caminan de la mano por la calle, se abrazan, van a cenar y después duermen juntos en la misma cama abrazados, no tienen sexo, solo se abrazan para dormir.

Martín los mira, no entiende y le comenta a Sol “que raros que son estos dos”, Sol entiende lo que Martín quiere decir con esa frase “¿son amigos? ¿Qué onda? ¿Se tienen ganas? ¿A qué están jugando?” y Sol sin dudarlo un segundo le responde “no son raros, están solos y están tapando sus agujeros de soledad juntos”



Es tan angustiante la soledad a veces que desespera, confunde, ahoga. Se puede disfrutar de la soledad, por supuesto, también tiene sus cosas positivas como poder hacer lo que se te canta cuando se te canta sin tener que rendirle cuentas a nadie, nadie puede romperte el corazón en mil pedazos ni desilusionarte cuando estas solo. Manejas tus tiempos, no tenés que ceder en nada ni hacer cosas que no tenés ganas por acompañar a nadie. Pero cuando estas solo tampoco nadie te genera mariposas en la panza, nadie hace que te rías solo cuando te acordés de algún detalle de la última salida, nadie te dice cosas lindas, nadie hace que se te vaya un terrible enojo con un beso, nadie te abraza ni te acaricia.

¿Hay algo más triste que ir a un bar o a un cine y ver a la pareja de al lado agarrados de la mano, abrazándose y besándose? ¿hay algo más tiraste que escuchar a tus amigas contando qué hicieron el sábado a la noche con sus parejas cuando vos te quedaste todo el fin de semana en pijama, fumando, comiendo papas fritas y mirando películas románticas con finales felices mientras llorabas como una tarada? Sí, al algo más triste que eso y es irte a acostar a la noche, querer hacerte una paja y no tener ni siquiera en quien pensar para calentarte. Estar solo duele, lastima, degrada. Por eso entiendo a Violeta y a Franco, por eso no me parece raro lo que hacen.

No entiendo a los que andan por la vida con la bandera del “mejor solos que mal acompañado” ni a los que andan por la vida buscando príncipes azules o Cenicientas que nunca llegan. ¿Todavía no entendieron que no existen?. De verdad que no los entiendo. Sin lugar a dudas prefiero estar acompañada, así dure un mes o una semana y después termine encerrada en un baño llorando. Por lo menos durante ese mes o esa semana pude sentir que el mundo era perfecto, le sonreí hasta al verdulero y fui feliz. Al fin y al cabo son esos poquitos momentos de felicidad los que nos hacen darnos cuenta que estamos vivos y no es la vida la que nos pasa por encima.

domingo, 28 de febrero de 2010

Noche de sábado

Son poco menos de las 5 de la mañana, la banda había terminado de tocar hacía por lo menos 2 horas en ese salón de fiestas de club de barrio, chiquito, con esas horribles placas de durlok beige raído por el tiempo, con lámparas antiguas en las paredes que ahora tenían lamparitas rojas, verdes y amarillas para darle una onda más de boliche. La música salía por un parlante apoyado en una ventana tapada con papel metalizado.

No queda mucha gente. Hay dos chicos que charlan cerca de la ventana por donde sale la música, uno oficia de pseudo disc jockey. Virginia es la única que queda bailando en la pista, en realidad no baila, apenas se mueve un poco acompañando la música en un intento de demostrarle a Jimena, su amiga de toda la vida, que se está divirtiendo para que ella pueda seguir a los besos con Javier sin sentirse culpable por dejarla sola. Virginia se sigue moviendo cerca de Carlos, quien sigue deslumbrado por Sol como desde que la conoció. La tiene sentada al lado, pero Sol está deslumbrada por Martín como desde que lo conoció. Martín no está ahí, pero Sol lo espera mientras piensa que le gustaría que estuviera para estar a los besos, en un rincón, como lo están Jimena y Javier. Sol mira a Analía que finalmente cambió la cara de culo y está con una sonrisa de oreja a oreja porque por fin a esa hora Leo dejó de hacer sociales con todos los que andaban por ahí y ahora está a los besos con ella. Alrededor de lo que sería la pista hay 14 personas, 7 chicas y 7 chicos, todos de a pares. Las chicas coquetean, los chicos intentan calmarse, algunos se besan, otros solo charlan, todos están calientes, se les nota. El pseudo disc jockey se pone las pilas y saca la cumbia, pone regguetón. Los que estaban sentados alrededor de la pista se paran y ahora todos bailan, de a dos. La calentura generalizada se hace más evidente, ya no se puede controlar, no bailan, se refriegan, se tocan, se besan, los besos son húmedos, apasionados, se siguen tocando, apretando, transpiran pero no es porque en el lugar haga calor, todos están calientes. Sol los mira, no los entiende como le pasa generalmente con la gente, no los entiende. Está desinhibida porque el Fernet y la cerveza la ayudaron para que así fuera, no mide sus palabras y sin pensarlo le dice a Carlos, que seguía a su lado fingiendo divertirse, “no los entiendo, esto es un embole ya, se les nota a todos que están re calientes, ¿Por qué no se dejan de joder y se van a coger? ¿Para qué se quedan?”. Carlos la mira, sorprendido por la pregunta, esa chica no deja de sorprenderlo por eso le gusta cada vez más, a ella eso le gusta, la halaga, la hace sentirse linda. Él le contesta con un “no sé” entre risas tímidas, Virgina que escuchó a Sol la mira con desaprobación, le pareció desubicado su comentario.

Ya son las 5 y media de la mañana, Sol está aburrida y ya no tiene más ganas de disimular sus pocas ganas de seguir ahí. Saluda a todos con besos y abrazos afectuosos, se sube al auto, pone es estereo y empieza a sonar Amy Winehouse. Siente un alivio enorme, tan enorme como esa luna llena, radiante y brillante como la que había la noche del 31/12 cuando miró al cielo y con todas sus fuerzas deseó que realmente este fuera un año nuevo que le trajera una vida nueva y así fue, así que volvió a mirar a esa luna y deseo con todas sus fuerzas que Martín volviera pronto y la llamara apenas llegara y sin fingir, como hacían todos los que estaba en esa fiesta, fueran rápido a su cama, porque con él no necesita fingir, con él puede ser ella misma.